jueves, 16 de julio de 2015

EL PRISIONERO, del libro OTOÑO EN BENALIXA

 
No se tiene noticia
de que haya delinquido y, sin embargo,
por esas circunstancias de la vida
que no se explican nunca,
ahí está prisionero,
saltando de alegría o lo que sea,
de la caña al alambre
y del alambre al vaso del alpiste
y de nuevo a la caña
y de la caña al suelo del aluminio.
Y no se cansa de cantar el tiempo
de luz que baña su ampulosa celda.
Y canta sin desmayo
no se sabe qué idilio. Y si no añora
ni fuente ni floresta, ¿por qué canta?
Pues canta. Y está preso.
Canta y salta y contempla de soslayo
el paisaje vitral de la terraza.
Y yo, que nunca salto,
que trato de cantar y desentono
de este modo, tal vez merecería
la cadena perpetua.

 

miércoles, 18 de marzo de 2015

SU PARAÍSO LO ENCONTRÓ EN GUADALCANAL...

Aquí en la gloria, es decir,
en el Paseo del Palacio,
donde el tiempo y el espacio
olvidan su discurrir,
sacar quiero a relucir,
con permiso de la cal,
que no hay belleza rival
de este viejo paraíso
que porque Dios pudo y quiso
lo puso en Guadalcanal.

lunes, 16 de marzo de 2015

EL TONTO, del libro RUMBO TARUMBO

El tonto del pueblo
no sabe leer,
pero siempre acierta
cuando va a llover.

El tonto del pueblo
no sabe escribir,
pero pinta estrellas
y alas de jazmín.

El tonto del pueblo
no sabe contar,
pero cuenta cuentos
de nunca acabar.

Este tonto sabe
que el sabio mayor

es aquel que vive
lleno de ilusión.

jueves, 26 de febrero de 2015

Fragmento del libro HUERTO DE BETANIA

XXIV
Ilustración de la portada: Condic (Esposa del poeta)

AMIGO:
Breve es la vida, amiga,
y larga la esperanza
que en ella recoremos.
Consagremos el soplo
que somos a tal fuego
para que replandezca
la dicha que, durable,
nos tienen prometida.
Y en tanto nos apagan,
asístanos el canto.

AMIGA:
Cantemos estos pasos
con sílabas contadas,
que viene amor de vuelo
y es bien que nos acoja
en éxtasis propicio.

martes, 24 de febrero de 2015

EN EL HIPÓDROMO, del libro MARABÚ

Todos los que acudimos al hipódromo
somos gente elegante
y tenemos a gala conocernos.
A mí me aficionó una antigua novia,
que ahora vive en Italia,
casada con un alto financiero
y afiliada a la cuadra de Planeta,
pues le publica sus novelas rosas.
Pero esto es historia y ahora estoy
sentado y oscilante
detrás de una pamela floreada
de seda y organdí, que me deslumbra
e impide que contemple las carreras.
Tengo que incorporarme
cuando pasa mi yegua favorita
y provoco una enérgica protesta.
Me siento. La pamela
otra vez nubilándome la tarde
y sin saber qué ha sido de mi yegua.
Todos nos conocemos. Ya lo he dicho.
Entonces ¿de quién es esta pamela?
No me marcho de aquí sin descubrirlo.
Me resigno a escuchar, amurallado,
un raudo bombardeo,
y me pongo a escribir lo que me pasa.
¿Qué menos, con entrada preferente?
Concluyen las carreras. A la sombra
de la pamela está mi antigua novia,
que ha viajado hasta España
a inaugurar un banco y, ya de paso,
fastidiarme la tarde.

sábado, 14 de febrero de 2015

UN ÁNFORA, del LIBRO DE LAS BALADAS

¿De qué barro esta figura
que se alarga y no es humana?
¿Qué brillo de qué mañana
policromó su hermosura?
Si fue remota su hechura
y su condición vencida,
como todo barro olvida,
cualquiera, tarde o temprano,
la alzará -cáliz en mano-
para beberse la vida.

jueves, 13 de noviembre de 2014

ESPERAR ES GOZAR LO QUE AÚN NO VIMOS, del libro CARTA DE NAVEGAR

Si luego ya no somos lo que éramos,
figúrate qué arrobo,
qué transparencia, qué salpicadura
azul y vegetal y cegadora
en nuestro desembarco.
Cuando menos se espera, un faro alumbra.
No cese tu vigor, agua adelante,
hasta rendir las sombras cardinales.
Los que no están, no están porque están muertos.
Con otra luz escribiré sus nombres.
Te acercaré el temblor de sus naufragios
cundo un noviembre de hojarasca acuda
a recordar el sueño en donde esperan.
Te confieso que no comprendo cómo
al fuego le sucede la ceniza.
¿Ceniza nada más? ¿Y lo que ardía?
¿Cómo el amor no deja,
qué sé yo, alguna huella, una memoria,
del sol que lo alentaba?
Para evitar este huracán te escribo.
Eso sí, con dos copas
y esta costumbre de sentirte cerca
aun desde la confusa soledumbre
de los puertos con tinieblas.


jueves, 9 de octubre de 2014

ANDRÉS MIRÓN. UNA DÉCADA DE AUSENCIA, por José María Álvarez Blanco

Mañana 8 de octubre se cumplen 10 años del trágico accidente de
carretera en el que perdió la vida nuestro amigo, el gran poeta de
Guadalcanal, Andrés Mirón Calderón. Aunque su recuerdo no nos ha
abandonado creo interpretar el sentir de los que fuimos sus amigos y
lectores de sus versos recordando una vez más su figura irrepetible. Su
desaparición se produjo cuando se hallaba en su madurez creadora, por
lo que cabía esperar que a su considerable producción poética aún le
quedaban nuevos títulos con lo que acrecentar su reconocido prestigio.
Para Guadalcanal y para la literatura española su prematura
desaparición fue una pérdida irreparable a la que nos sigue costando
acostumbranos.

Fuente: http://guadalcanal.es/Foro/MensajesUsuario.php?id_usuario_rel=412&order_Foto=FechaHora+DESC

miércoles, 8 de octubre de 2014

Diez años ya sin ti

Hace diez años, como si de una premonición se tratara, Andrés Mirón escribía estos versos: 

La muerte
La muerte es siempre absurda.
Ni avisa ni se explica.
Asoma de improviso
y no se marcha nunca.
Y para más escarnio
y burla, cuando ella
se instala en lo que fuimos
nosotros ya no estamos.

Describía la muerte con esa ironía que le caracterizaba y con la que sabiamente encaraba las contrariedades y superaba los desencantos propios de la madurez.

Meses más tarde, justo un día como hoy, el 8 de octubre del 2004, perdía la vida en un trágico accidente de tráfico.

Y meses después, por desgracia ya fallecido, ganaba sus tres últimos premios de poesía, uno de ellos, el premio “Tomás Morales”, por el libro “Teoría de las sombras”, al que pertenecen justamente estos versos.

D.E.P.

sábado, 7 de junio de 2014

Noticias del Premio de Poesía Andrés Mirón

  • Teresa Núñez se alza con el II Premio de Poesía Andrés Mirón de Guadalcanal.
    La escritora madrileña logra el primer premio de este concurso poético de ámbito internacional organizado por el Ayuntamiento de Gualdacanal, al que han optado más de 900 poemas. Más información.
  • Bases del Premio de Poesía Andrés Mirón. Más información.

martes, 18 de marzo de 2014

Del libro CORO DE ALEJADOS

Los árboles del huerto sus desnudos
al cielo cano de la tarde elevan
por ver de acorralar la transparencia
que derrumbando fuiste en los veranos.

sábado, 26 de octubre de 2013

POETA EN UN CAFÉ, del libro RIMADO DE TOPACIO

Ensimismado y más, anochecido,
bajo la luna turbia de una lámpara,
el poeta, con aire circunspecto,
en una mesa del café anotaba
algo y luego de nuevo se perdía
por el vago oscuror de su mirada.
Entre aquella nutrida concurrencia
que, ajena y divertida, conversaba,
una auxiliar de clínica, atrevida,
se acercó sigilosa por la espalda
y halló que, con la ayuda de las musas,
estaba resolviendo un crucigrama.

CULMEN, del libro OTOÑO EN BENALIXA

Llegué hasta ti confieso que cansado
de tanta oscuridad, no de buscarte,
pues ni soñando concebí un encuentro
así de deleitoso.
Pero, cansado y todo, sólo ansío
hallar una penumbra
propicia para el tacto y el susurro
con los que recorrer tus resplandores
y dar en el abismo
desde el que se contemplan mil galaxias.

TEORÍA DE LAS SOMBRAS

No es cierto que las sombras
erijan parapetos
en los que tropezarnos.
Las sombras nos acogen
en sus senos gloriosos.
Y poseen la rara
virtud de concederles
un sol a los vencidos.
No hagáis caso si os dicen
de pronto que anochece.
Rotundamente falso.
Querrían decir que empieza
un halo de misterio
que afecta a los que habitan
esta cara del mundo.
Las sombras sólo extienden
su manto horripilante
sobre aquellas miradas
que viven de la ira
e ignoran la fulgencia
que el espíritu irradia
cuando siente que vuela.

jueves, 26 de septiembre de 2013

CUANDO YA NADA IMPORTA, ganador del Certamen Internacional de Poesía Villa de Aoiz, 2004

Hay cosas que se explican cuando ya nada importa.
Evoco los tranvías y a las rubias platino
del lábil cine negro y ciertos plenilunios
y unos tristes boleros oxidando los años
donde el oro es chatarra y los partes de guerra
y las casas de putas y un olor a alhucema,
que dieron en cenizas. Qué inútil la palabra
que llega cuando el tiempo ya puso, según suele,
su estrago en lo que nombra. Aquí donde ahora lato,
un soldado de Aníbal me hizo prisionero
por gritar ¡A ve César! una noche de farra.
Y preso continúo, pero de otros caprichos,
si no tan placenteros, más turbiamente inútiles.
Los malvas del poniente acercan aventuras
vividas no se sabe en cuáles alamedas
con pájaros cantores. ¿Memoria o espejismo?
Da igual; tal vez un roce de hermosura no escrita.
Por esta densa niebla transito cada tarde.
Y así doy en la noche, esa trama secreta
que otorga paz al mundo y pone en evidencia
la pequeñez del hombre, su ceguera culpable.
Pero no todo es sombra. Una flor se hace mayo
si en ella se sustancian canción y galanura.
En este extraño instante coincido en el Martinho
da Arcada con Pessoa, un sombrero marengo
de fieltro y mucho humo. Encuentros como éste
se dan en cualquier sitio a poco que me marche
de copas y regrese borracho y me detengan
por recitar mi vida. Nadie me espera nunca.
Una vez intentaron liquidarme en Granada
tan sólo porque quise llamar al crimen, crimen,
pero huí para siempre como dicta mi miedo.
Allí donde hubo un árbol, siempre queda una sombra
y hay vuelos que se truncan en pleno descarrío
y una historia de trinos le otorga a la mañana
fascinación durable. Con trinos me despierto.
Con trinos, ya en la calle, me salen al encuentro
árboles prisioneros, sin culpa, del asfalto.
Si ofician el asombro, la prisa no lo advierte.
Solos y rutinarios nos perdemos de vista
y de otros soliviantos igualmente feroces.
Todo este helor se llama miércoles, por ejemplo.
Pero a veces el cielo se engrisa en nuestro daño
y deja una caricia allí donde un parterre
implora verderío. Vivir es sucederse.
Estar es santiguarse con la luz de los días.
Lo demás es un juego en que todo se pierde
o, con mucho entusiasmo, se gana lo apostado.
Sólo así nos sorprende con sus dalias tardías
la estación de los sueños. Es lo que siempre pasa
cuando ya no se explican las cosas que importaron.

EL IMPOSIBLE OLVIDO, soneto del libro OTOÑO EN BENALIXA

Me pides que te olvide y lo que olvido
es hacer eso mismo que me pides.
En la hiel de mi vida tú decides.
Yo decido en la miel de lo vivido.

Olvidarte ¿por qué? ¿Qué te ha dolido
que así de indiferente me despides?
Si acaso con mi fuego no coincides, 
tampoco con tu hielo yo coincido.

Temo herirte diciéndote que aún beso
la seda de tu voz y me embeleso
recordando el fulgor de nuestra historia.

Y así es como me olvido de olvidarte.
Ya, mientras viva, viviré de amarte, 
pues vives para siempre en mi memoria.